Alrededor de la jubilación circulan muchas ideas que suenan lógicas pero que, al contrastarlas, no se sostienen. Estas creencias pueden llevar a posponer decisiones importantes. Repasamos cinco de las más comunes.
Mito 1: «Ya empezaré más adelante»
Es quizá el más extendido. El problema es que el tiempo es uno de los factores que más influyen en el resultado final. Cada año que se pospone el ahorro es un año menos de crecimiento potencial. Empezar antes, aunque sea con poco, suele ser más eficaz que empezar después con más.
Mito 2: «Necesito mucho dinero para empezar»
No es cierto. Se puede empezar con cantidades modestas y aumentarlas con el tiempo. Lo determinante no es la cifra inicial, sino la constancia. Una aportación pequeña pero mantenida durante años puede construir un capital relevante.
Mito 3: «La pensión pública será suficiente»
Depende de cada caso, pero para muchas personas la pensión pública no cubre el nivel de vida que desean mantener. Conviene valorar la diferencia entre lo que se espera recibir y lo que se necesitaría, y planificar en consecuencia.
Mito 4: «Invertir es solo para expertos»
Existen fórmulas de ahorro a largo plazo pensadas para perfiles no expertos, basadas en la diversificación y en la aportación periódica. Lo importante es entender qué se está haciendo y contar con orientación adecuada, no ser un especialista.
Mito 5: «Ya es demasiado tarde para mí»
Aunque el horizonte sea más corto, casi siempre queda margen para mejorar la situación. Con menos años, la estrategia cambia, pero seguir aportando sigue siendo mejor que no hacerlo.
Este artículo tiene carácter informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión.
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